Hambre emocional, ¿qué tiene que ver mi forma de comer con mis estados emocionales?

Ya Hipócrates hablaba sobre la influencia de las pasiones sobre el cuerpo y su relación con las enfermedades.

Cuando nuestras emociones nos desbordan, o no somos capaces de identificarlas y abordarlas de una manera adecuada, una de las formas en que algunas personas encontramos un bálsamo es a través de la ingesta de comida por impulso.


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Si comemos para calmar un estado emocional como puede ser la ansiedad, tristeza, ira, sentimiento de vacío, o incluso el aburrimiento, decimos que es una alimentación emocional, pues es la emoción la que nos lleva a comer sin control, y lo que intentamos es camuflar esas sensaciones de malestar que estamos sintiendo a través de la comida.

Este tipo de conducta se caracteriza por comer sin hambre, y es que el simple hecho de ingerir comida nos hace sentir mejor, nos calma esa ansiedad o emoción negativa que vivimos en ese momento, y esta conducta se refuerza porque nos hace sentir bien a corto plazo.  

¿Y cómo nos afecta esta conducta de comer por impulso?


Comer de manera descontrolada puede acabar en sentimientos de culpa por nuestra incapacidad de controlar las ganas de comer, además los alimentos que solemos consumir suelen ser muy calóricos, como los alimentos ricos de azúcares o grasas, y es frecuente que se asocie a problemas de obesidad o sobrepeso por un exceso de calorías en la dieta.

Esto puede afectar a nuestra autoestima, que va a disminuir por el hecho de que una vez que termine el subidón por el atracón de comida, empezaremos a ser conscientes de que la comida nos domina y de que no somos capaces de controlar nuestros impulsos por consumirla y así, entramos en el círculo vicioso por el que se retroalimentan las emociones y la conducta de comer.

¿Cómo podemos solucionar el problema?

Identificar las causas del malestar, para poder planificar soluciones que nos lleven a cambiar nuestros hábitos alimenticios por unas conductas de comer más saludables, debe ser el principal objetivo para solucionar el problema.

Lo ideal es darse cuenta de que existe un problema con la comida y debemos identificar qué situación provoca este desajuste: ¿Qué emoción siento ahora mismo?, ¿qué busco en la comida para calmar mi emoción?, ¿qué me dice mi cuerpo?, ¿cuáles son mis pensamientos y sentimientos?, ¿tengo los recursos necesarios para gestionar mis emociones?, ¿tiendo a ver lo positivo o negativo de los problemas? Responder todas estas preguntas con tranquilidad y apuntarlas en un papel nos va a dar una visión sobre el tipo de emociones que predominan en mí, y es importante que valore si dispongo de herramientas para gestionarlas correctamente.

Una vez identificado el problema podemos proponer soluciones, como utilizar técnicas de relajación para disminuir nuestro estado de ansiedad y calmar nuestras ganas de comer impulsivamente, el uso de otras técnicas dependerá del problema planteado.

Otro de los puntos que debemos trabajar es la autoestima, pues en situaciones en las que perdemos el control, como es el caso, solemos tener una estima baja de nosotros mismos, es muy importante trabajarla para que percibamos más control sobre nuestras propias conductas. El autocontrol nos ayuda a conseguir nuestras metas, y hacer lo que realmente es importante para nosotros, nos ayuda a rechazar recompensas a corto plazo para obtener mayores beneficios a largo plazo.

La motivación es ese motor que nos impulsa hacia nuestros objetivos, estar motivados en llevar una dieta saludable nos impulsa a conseguir el cambio de hábitos necesario para cumplir nuestro objetivo, no se trata de hacer una dieta más sana sin más, sino que se trata de cambiar nuestros hábitos y conductas automatizadas por otras más saludables.

También es importante realizar actividades que nos hagan sentir bien, como salir con amigos, practicar deporte, visitar a la familia, ir al cine, viajar, se trata de analizar que nos hace feliz o con que disfrutamos para incorporarlo en nuestra vida diaria, son pequeños gestos que puede hacer que nos sintamos más felices. 

¿Y hay algún momento ideal para hacer la compra?

Con respecto al momento en el que vamos a comprar la comida que luego cocinaremos, lo ideal es ir a comprar sin hambre, si salimos a comprar con el estómago vacío, probablemente llenaremos el carrito de todos esos alimentos ricos en azúcares y grasas, mejor llenar el carrito de frutas y verduras, así si nos entran ganas de comer, comeremos lo que tengamos a mano, y mejor comer una manzana o una zanahoria a un donut o una bolsa de patatas fritas.

¿Algunos alimentos que pueden ayudarnos a mantener el equilibrio emocional?

-Los ácidos grasos poliinsaturados omega 3
-Los frutos secos
-La cúrcuma
-Los fermentados y probióticos
-Frutos rojos 

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